La cuestión de la música religiosa desencadenó a mediados del s. XIX un vibrante proceso reflexivo y creativo cuya onda llega hasta la segunda mitad del s. XX, cuando una lectura ideologizada de las disposiciones del segundo concilio vaticano dio al traste con casi todos los logros conseguidos en tal campo.

Lo ocurrido con la música del rito romano en las últimas décadas sigue siendo una herida sin cerrar.

 

La parroquia y el órgano de Peralta guardan un ajetreado pasado. El viejo templo del s. XVI tuvo que ser abandonado y en 1833 el culto fue trasladado al iglesia actual, levantada al efecto. De la primitiva fábrica queda el campanario barroco que recibe al viajero al entrar en la villa.

 

Hace pocos días tuve la oportunidad disfrutar del órgano Bevington & Sons (1862) de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Dado que yo habitualmente toco un órgano inglés victoriano (John Hele & Co., 1878, parroquia de El Salvador de Pamplona), la experiencia me resultó especialmente interesante por cuanto pude comparar dos ejemplares de esta escuela muy similares en tamaño y estructura sonora.