Invocationes, programa de concierto que toma como hilo conductor una melodía utilizada en tiempos de calamidad. Parecería diseñado para el momento actual, difícil de imaginar hace un año. Pero no es así. Es una sombría coincidencia el que la música que esta tarde sonará en el órgano de la parroquia de San Nicolás de Pamplona proyecte tan eficazmente su simbolismo sobre el contexto presente.

Hace cerca de un año, cuando la normalidad era normal, el compositor Enrique Igoa Mateos (1958) me propuso el estreno de su composición Invocationes Tempore Belli. Lo acepté y programé para el concierto que tendrá lugar esta tarde dentro del Ciclo de Música para Órgano en Navarra

Como en todas partes, también en España el siglo XIX recibe la tradición ininterrumpida del canto llano. Estas antiquísimas melodías, naturalmente, habían experimentado modificaciones con el curso del tiempo, tanto en el modo de su interpretación como en la propia materialidad de su representación gráfica en los cantorales. Esta tradición “viva” tuvo una de sus últimas manifestaciones impresas en 1868, con la publicación del Método de canto llano y figurado de Román Jimeno1.

Después de haber abordado en los artículos anteriores los aspectos generales del movimiento de restauración de la música religiosa, nos acercaremos ahora al que sin duda fue uno de sus capítulos esenciales: el deseo de restaurar el canto gregoriano conforme a los códices más antiguos conservados.

Retomando un criterio constante que se había repetido en documentos eclesiásticos de diversas épocas, el canto gregoriano volvió a ser valorado en el s. XIX como expresión musical propia y principal de la Iglesia Católica en su rito romano. Ahora bien, el modo en que tal renovada atención hacia el gregoriano se manifestó en este momento histórico fue diferente de lo que había ocurrido en etapas anteriores, como por ejemplo tras el concilio tridentino. En esta ocasión existía la protomusicología positivista del romanticismo avanzado, que mostraba una fuerte inclinación hacia el estudio del pasado.

 

El movimiento de reforma de la música religiosa en España, sobre todo en los años anteriores al motu proprio, tuvo unas coordenadas sociales derivadas del lugar y del momento. Entre los múltiples factores operantes pueden destacarse el nacionalismo musical -común a diversos países europeos-, el movimiento regeneracionista y las consecuencias musicales que tuvo la cuestión social y la actitud de la Iglesia ante ella.

En España la primera mitad del siglo XIX es especialmente convulsa por la invasión napoleónica y la prolongada serie de conflictos políticos que la siguieron. El sesgo antieclesiástico de las medidas desamortizadoras decretadas por Mendizábal y otros políticos del nuevo régimen16 viene a complicar todavía más las condiciones materiales en que se desenvolvía la música sacra.

A lo largo del siglo XIX fue apareciendo en diversos países un movimiento de músicos que compartían la intuición de que la música religiosa se había desviado de su camino. En 1817 Etienne-Alexandre Choron funda en París la que poco más tarde sería reconocida como Institution royale de Musique religieuse, y a partir de 1825 sus alumnos empiezan a interpretar obras de Palestrina en la liturgia de La Sorbona, toda una novedad en la época1.

 La cuestión de la música religiosa desencadenó a mediados del s. XIX un vibrante proceso reflexivo y creativo cuya onda llega hasta la segunda mitad del s. XX, cuando una lectura ideologizada de las disposiciones del segundo concilio vaticano dio al traste con casi todos los logros conseguidos en tal campo.

Lo ocurrido con la música del rito romano en las últimas décadas sigue siendo una herida sin cerrar.

La parroquia y el órgano de Peralta guardan un ajetreado pasado. El viejo templo del s. XVI tuvo que ser abandonado y en 1833 el culto fue trasladado al iglesia actual, levantada al efecto. De la primitiva fábrica queda el campanario barroco que recibe al viajero al entrar en la villa.

Hace pocos días tuve la oportunidad disfrutar del órgano Bevington & Sons (1862) de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Dado que yo habitualmente toco un órgano inglés victoriano (John Hele & Co., 1878, parroquia de El Salvador de Pamplona), la experiencia me resultó especialmente interesante por cuanto pude comparar dos ejemplares de esta escuela muy similares en tamaño y estructura sonora.

  • El movimiento de reforma de la música religiosa (II): Europa

    • Raúl del Toro 06.03.2020 11:30
      Muchas gracias, Gerardo, por su visita y por su amable comentario.
       
    • Gerardo A. Tovar 05.03.2020 23:38
      Felicidades, maestro. Su trabajo es una luz en medio de la oscuridad.
       
    • RaúldelT 03.03.2020 21:55
      Hola, Miguel. Muchas gracias por su comentario. Un saludo desde este lado del océano.
       
    • Miguel P. Juárez 03.03.2020 18:52
      Excelente investigación del maestro Raúl del Toro